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Los meses posteriores fueron caóticos: días enteros encerrada en el laboratorio e interminables noches de termos de café bien cargado. Todo para que el “superhombre” estuviera listo en el tiempo récord que había establecido el ministerio. Por suerte, siempre tuvo la suerte, habilidad o instinto de rodearse de un equipo de trabajo de diez.
Solo puso una única e indiscutible condición: que de la revisión a candidata, se ocuparía ella sola.
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